Quizá a alguno le habrá parecido en algún momento que peligraba la existencia del blog. Pero no, tranquilos, ya estoy aquí de nuevo.
La razón de la tardanza…el messenger, básicamente. Bueno, el messenger y el skype. Se puede decir que durante esta semana les he dedicado una media de 3 horas al día. Y entre eso y el conservatorio, no me ha quedado tiempo para más. Así que muy bien, porque eso significa que no me ha faltado en ningún momento el contacto con vosotros.
La primera semana aquí ha sido estupenda. Lo más destacable es que ya han empezado las clases en el conservatorio. Aunque nos ha costado un montón hacernos con nuestro horario, porque Renata (¿os acordais de Renata? ya os dije que daría de qué hablar…) se fue de vacaciones y a la vuelta se puso mala. Así que no ha venido en toda la semana. ¡Y era una semana crítica! porque ella era la que se encargaba de la matrícula y horarios de los alumnos de piano. Pero al final, con mi estupendo alemán, hemos conseguido hacernos con ellos.
Por ahora sólo he tenido tres clases. Las demás (son diez asignaturas en total) empezarán la semana que viene. Y tengo que contar que tener clase en alemán es toda una experiencia. A todos nos ha pasado que en un momento dado te despistas y te pones a pensar en tus cosas mientras el profesor habla. Pero si la clase es en otro idioma…¡horror! No puedes hacer eso. Yo ya lo he comprobado ya… y cuando quieres volver, estás más perdido…
Pero bueno, sorprendentemente se entiende bastante bien. (Estoy desarrollando una capacidad de deducir lo que me dicen a partir del contexto, fuera de lo normal). También hay que tener en cuenta que en general en clase hay poquísimos alemanes, así que creo que los profesores están más que acostumbrados a hablar “con cariño” para que les entiendan los extranjeros.
Ah, y ya he tenido clase de piano. Creo que ha sido genial. Aparte de que el profesor es un encanto, ¡creo que voy a aprender realmente un montón con él! 
Os enseño mi clase:

El piano es estupendo.

¡También con unos buenos ventanales..!
Un tema aparte es el de cómo poder estudiar en el conservatorio. El sistema es el siguiente: sólo puedes estudiar en las cabinas de estudio dos horas seguidas. Después de dos horas, tienes que salirte y volver a esperar cola. Hay aproximadamente unas 16 cabinas con unos pianos estupendos…pero son sólo 16 para todo el conservatorio. Y para todos los instrumentos. Así que normalmente suele haber “overbooking”. Si tienes suerte, puedes esperar 5 minutos, depende de la hora. Y en algunos casos puedes estar hasta hora y media… Lo malo también es que durante la espera, como hay mucha gente, suele haber bastante barullo…así que no es fácil ponerse a leer o a estudiar. Si hay algún aula libre, porque algún profesor haya faltado, también te dejan estudiar allí.
Pero bueno, lo dicho, que las cabinas están muy bien, ¡y todas tienen piano de cola!
Aquí un ejemplo de una de ellas:

Y también una fotito del conservatorio desde uno de sus lados, para que veais qué bonito:

En cuanto a la comida, no te preocupes mami, que como bien, jejeje. A la hora de comer suelo ir a la cafetería de la universidad, que es bastante barata. Por 3 euros tienes algo como esto:

Y por la noche ceno algo en casa. Cuando se me acabe la imaginación pediré ayuda. A ver si aprendo a hacer tortilla de patata, que no sé hacerla, y resulta que mi compañera de piso, que es alemana, sí sabe, y me estado explicando cómo…¡qué vergüenza!
La hora de la cena suele ser por cierto cuando más alemán aprendo, porque es cuando coincido con mis compañeros de piso, que como ya os he dicho son majísimos y hablan conmigo en alemán para que practique. Así practico hablar y escuchar, y me corrigen y me enseñan cosas que no sé decir. Y eso que he comprobado que ambos hablan fenomenal español. Qué pena que todavía no he conseguido que me dejen hacerles una foto para ponerla en el blog y les podáis ver. Benedikt dice que no es nada fotogénico.
Y en cuanto al tiempo, que suele ser una de las cosas por las que más se le pregunta a uno cuando está fuera de casa, pues afortunadamente esta semana ha sido buenísimo. Sol nos ha acompañado todos los días, no hacía frío y no ha llovido nada. (Eso para daros envidia un poquito, que en Madrid habéis estado peor que aquí). Aunque ya me ha dicho todo el mundo que salga a la calle y haga una foto y la enmarque, porque no esto no es normal, y no va a durar mucho. ..
Os dejo con unas fotitos más de Hamburgo (que nadie se pase de listo y me diga que qué digo de que hace buen tiempo, si se ven unos nubarrones enormes…porque son fotos de la semana pasada, cuando todavía no había venido Sol, jejeje)

Vistas del lago Alster, que lo tenemos al lado del conservatorio

Un poco borrosa, pero bueno…otra foto del lago Alster. El lago está separado en dos partes, aunque conectadas. Una parte es esta, y la otra, más pequeña, es la que se ve en la foto que colgé en un post anterior (“fotos: Hamburgo y Hamburgo 2″)
Hamburgo es casi más bonito al aterdecer o de noche. Por lo bonito de las luces y los lagos cuando ya no hay luz.

Aquí se puede ver de nuevo el lago al fondo. Pero este caminito que sale de ahí, es el que lleva directo al conservatorio, en unos 30 metros. Para que os hagáis una idea más o menos de lo cerca que estamos del Alster.
Se puede ver a muchísima gente haciendo deporte aquí. Los alemanes hacen mucho más ejercicio que nosotros en general. Están mucho más concienciados. (¡Claro, si no luego no pueden con la bici!)

Y este es un parque enorme y precioso que se llama “Planten und Blomen”. La ventaja de que llueva tanto en Alemania es que luego se pueden ver paisajes tan verdes como este, como se puede observar en este gráfico:

Y más “Planten und Blomen”
