¡Hace una semanita y media cumplí mi primer cuarto de siglo!
25 años ya, bonito número, no?
Y como justo me volví a Hamburgo un día antes, no lo pude celebrar en casita con todos, como siempre.
Al prinicipio no me apasionaba demasiado la idea de pasar mi cumple aquí, pero al final la verdad es que resultó muy divertido!
Llegué el viernes 27 por la tarde, y como tenía tortilla de patata y croquetas super ricas que me había hecho mi mamá, pese al temor de que no pasaran la aduana del aeropuerto (si no pasaba era porque veían la buena pinta que tenían…), y jamón y lomo y todas estas cosas que uno se lleva de España cuando se va de viaje… hice una cenita tranquila en casa:

Cenita rica
Y a las 12 llegó la hora, soplé las 25 velas correspondientes y cantamos cumpleaños feliz.
Y después, mi primer regalo, de Fanny!! Qué ilusión me hizo, no me lo esperaba porque ni siquiera la había avisado claramente de que era mi cumple ni de si lo iba a celebrar:

El día siguiente, el del cumple propiamente dicho, transcurrió normal… hasta que llegó mi segundo regalo, sorprendente, el que no me habría imaginado nunca ni tras muchísimo pensar… y es que de la mano de Markus…

(Markus)
…entró una cosa roja con dos ruedas, sillín y manillar:

Una super bici!!!!
Regalazo ¿eh? Es una bici que me pega muchísimo, de rueditas pequeñas, toda ella en perfectas condiciones y muy ligera lo cual es estupendo para meterla en el metro.

Y después del “susto” nos fuimos a cenar Fanny, Velasco, Markus y yo. La mejor combinación posible en Hamburgo, la vuelta a la ciudad y la celebración de mi cumple con mis dos amigos alemanes y Velasco, al que tanto echaba de menos después de las vacaciones en Madrid. ¡Estaba super contenta!

Tras la cena quedamos también con un par de españolas muy majas, Nuria y Claudia, para ir a tomar algo:

Nuria y yo (qué pena de foto oscura)
Hasta que llegaron las 12 de nuevo y con ello el fin de mi cumple…qué penita!!

Pero resulta que en Hamburgo, los domingos tempranísimo, o sea, los sábados tarde, a partir de las 6 de la mañana ponen el famoso “mercado del pescado”, que es muy típico aquí. Lo malo de que sea a esas horas tan raras, es que o te levantas un domingo aposta prontísimo para ir (no está abierto hasta muy tarde), o aguantas el sábado “un poco” y vas directamente.
Y después de muchas dudas decidimos aguantar, porque muchas oportunidades más para ver el mercado además de ésta, la verdad es que no íbamos a tener…
Así que nada, como unos campeones…

y “ligeramente” cansados, descubrimos a las 4 de la mañana lo que justo en ese momento nos hacía falta descubrir… que había cambio de hora y que las 4 eran las 5!! yuuu!! y así fue como, a las 6, nos fuimos al mercado, que estaba sorprendentemente lleno de gente ya:

Hacía muchísimo frío y un clima horrible, lluvioso y gris, pero pese a todo el ambiente era muy agradable. El puerto visto de noche tiene muchísimo encanto:

Y por todos lados hay puestos de pescado, fruta, ropa… todo lleno de gente y de turistas, y vendedores que gritaban su mejor precio:

Esto es lo típico que hay que comer allí; un pan con pescaditos del mar del norte.
Y así acabó mi cumple. Un cumple que duró desde el viernes por la noche hasta el domingo de madrugada… un cumple largo y divertido, no con mi familia y amigos de Madrid, pero con otra gente a la que también quiero un montón. Así que está claro, mi mejor regalo, aunque no sea sólo de cumpleaños, es estar estudiando este año aquí…