Primavera
Tengo una nueva afición, y es ir en bici a todos lados aprovechando el buen tiempo que nos está haciendo!
En invierno no se puede; hace mucho frío y con el viento te vuelas. Además llueve casi todos los días, y al final montar en bici se vuelve desagradable. Pero ahora, con el solecito, ir por las mañanas prontito al conservatorio, pedaleando todo el camino por la orilla de mi querido Alster, cuando todavía refresca un poco y no hay mucha gente… es de lo más agradable!
He hablado muchas veces con alemanes sobre Hamburgo. Para mi sorpresa he oído ya más de un par de veces decir que para muchos es la ciudad más bonita de Alemania… por lo que yo a veces pensaba: pues poco saben los alemanes sobre “ciudades bonitas”.
A mi me gusta mucho, por supuesto, pero no creo que sea la más bonita. Aunque tampoco sabría decir ahora mismo otra que lo sea más: Berlin es genial pero bonita no es; Friburgo es una monada, pero en el fondo son sólo tres calles; y bueno la verdad es que poco más conozco.
Pero el caso es que ahora que ha venido el sol, los árboles están más verdes que nunca, la gente por fin se atreve a salir a las calles para que les de un poco de luz, y por supuesto el lago… pues a veces pienso que a lo mejor estos alemanes sí tienen razón…
Es verdad que no tiene un gran centro de ciudad, edificios antiguos llenos de historia o cosas así, pero Hamburgo es más que nada naturaleza y verde.
Y sentarse un domingo a la orilla del agua a tomarse una Bratwurst disfrutando del paisaje no tiene precio!
O a contemplar las aficiones de la gente:
curioso, ¿no? sobre una tabla!







El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos.