Mozart en el siglo XXI
El otro día estuve viendo una ópera en el conservatorio: Agrippina, de Händel.
Para situarnos, Händel vivió entre 1685 y 1759, el Barroco en música. Aquí el escenario era una mesa de oficina a un lado, y una ducha con gotera al otro. Agrippina (madre de Nerón) vestía traje de chaqueta y botas de goma. Uno de los personajes era gay y utilizaba expresiones como “o sea” o “uy, chato”. Muy barroco todo…
Yo hace tiempo pensaba que si me sentaba a ver por ejemplo una ópera de Mozart me iba a encontrar con cantates “disfrazados de la época” (es decir, pelucas, zapatos con hebillas y demás). Pero no. Si hoy en día vas a la ópera, al teatro o al cine, te encuentras con obras totalmente adaptadas a nuestro siglo.
Que conste que no estoy queriendo decir que me parzca mal. En realidad a veces me gusta, pero no entiendo exactamente por qué se hace ni cuál es exactamente el objetivo.
Porque estas adaptaciones son interpretaciones personales (muy personales) de las obras por parte del director, los actores, el director de escena o todos juntos, que deciden poner a un personaje gay porque al leer la ópera ese personaje les ha sugerido tal o cual. Pero Händel no lo puso gay. Y estos cambios afectan necesariamente al sentido de la obra.
Entiendo que en esto también está la riqueza de cada representación, que es lo que la compañía “aporta”, su visión de la obra después de su lectura y de haberla comprendido perfectamente de arriba a abajo. Y desde luego es muy interesante. No quiero ser demasiado purista o clasicorra; sólo que a veces estos cambios son tan grandes que me parece que la ópera casi deja de ser la que en su día fue escrita.
La semana pasada vi una ópera de Mozart. La adaptación era tal que la mitad era inventada y sólo la otra mitad tal y como la escribió Mozart. Aun así en el cartel te anuncian “Bastián y Bastiana” como si realmente fueras a ver “Bastián y Bastiana”. Naturalmente ya sabes de antemano que no, pues sólo unos pocos teatros se especializan en seguir representando las obras como seguramente se representaron en su época (hasta donde podemos saber). Pero podrían poner: “adaptación de Bastian y Bastiana, por Fulanito de tal“…
El caso es que la historia empieza con Bastiana, triste porque su Bastián la ha abandonado. Para intentar recuperarle recurre a un brujo, que en este caso es un presentador de programas de corazón vestido en traje brillante de fiesta (!!!). El escenario y el teatro entero se convierten en un plató de televisión donde nosotros somos el público (con luminosos que nos indican cuándo aplaudir, silbar, etc…)
Hay millones de ejemplos y no me quiero extender sobre esto. En verdad esta idea del programa de corazón creo encajaba bastante bien con la trama. La idea me pareció buenísima y fue muy divertido. Pero, es ésto una ópera de Mozart? Hasta la música estaba adaptada en algunos momentos, porque una de dos, o mantienes las música y entonces no encaja con la puesta en escena (Mozart y un programa de corazón…), o adaptas la música en determinados momentos (lo cual supone todavía más alejamiento del texto original…).
Y es que me parece que se quieren hacer adaptaciones de obras clásicas a nuestro siglo, y el resultado es una mezcla rara. Si ves Romeo y Julieta del siglo XXI, escuchas el texto como lo escribió Shakespeare (añadiendo de vez en cuando expresiones como “eh, tío..!!”) pero a Julieta la caracterizas moderna, con piercing y bailando música tecno. Esto sí lo cambias para “hacerlo actual” y el texto no. Pero encaja una cosa con la otra? es que es acaso un tema actual que una adolescente se clave una daga en el pecho al ver que su novio ha muerto tras tomarse un veneno, todo esto resultado de que sus padres “no les dejan estar juntos”? Nadie escribiría una historia así en el siglo XXI. Sin embargo, sí la seguimos representando. Pero “adaptada”.
Sé que esto siempre ha sido así, que igual tampoco tendría sentido ver una ópera de Mozart ambientada en hace 3 siglos, que además no sabemos cómo lo reprentarían ellos realmente, que al fin y al cabo “interpretar” una obra significa eso, “interpretar”… pero no sé, ahí quedan mis dudas…


El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos.