¡Minu y Nacho de visita en Hamburgo!
¡Me encantan las visitas! Qué emocionante es ir al aeropuerto cuando vienen a verme… esperando a que lleguen, impaciente, las ganas del reencuentro… la intriga, se abren las puertas, ¿¿serán ellos, no serán??
Y por fin, ¡eran! Minu y Nacho, mi sister y mi cuñado :p
Llegaron a eso de las 12 de la mañana, un poco cansados porque habían tenido que levantarse a las 5 para coger el avión.
Nos fuimos al hotel a dejar las cosas y de allí directos a comer.
Por desgracia hacía un día bastante feo. Tuvimos un poco de mala suerte porque vinieron en uno de los fines de semana más lluviosos y más fríos que ha habido desde que llegué.
Mi hermana y yo, en la estación central.
En la comida en el restaurante por cierto nos timaron un poco, porque al ir a pagar, el camarero nos dijo, monedero en mano, que no tenía cambio… lo cual resultaba bastante poco creíble, dado que las monedas resonaban tan felices y contentas en su monedero, y no eran pocas ni mucho menos. Total, que nos preguntó que cuánta propina queríamos dejarle para así no tener que devolvernos los 4 euros que nos tenía que devolver, (que es que eran sólo 4 euros) porque “no los tenía”… vamos, ¡lo nunca visto!
Después fuimos a dar una vuelta por el centro…
Y en seguida se hizo de noche:
La zona del ayuntamiento estaba muy bonita porque estaban empezando ya a poner el mercadillo de Navidad. Todavía no estaba terminado, pero se podía intuir que iba a ser precioso:
También dimos una vuelta por la calle central y entramos en una tienda de ropa de deportes. Nacho y Minu estuvieron viendo ropa de ski, y se fueron un poco sorprendidos porque resulta que aquí tenían mil veces más donde elegir que en Madrid. Por ejemplo, en abrigos para la nieve. Y eso que no hay pistas de ski ni aquí, ni cerca de aquí.
Mi hermana con un gorro calentito.
Como hacía mucho frío, decidimos ir a tomar algo en una cafetería. Así que entramos en una galería:
En Hamburgo hay un montón de galerías de este tipo, al ladito del lago y los canales. Yo las encuentro muy bonitas:
Pero, ¡otra vez nos volvieron a timar con el cambio del café!
Pero esta vez sin disimulo; la camarera cogió el dinero, dijo gracias, y se fue, sin mirar atrás… sorprendente.
Aunque no era muy tarde todavía, decidimos volver ya y cenar. Hacía frío, llovía, y mi hermana y Nacho habían dormido menos de 5 horas. Pero antes, pasamos por mi casa para que la conocieran:
Cenamos por allí cerca, en una hamburguesería al más típico estilo… americano. Nacho estaba feliz con su hamburguesa, porque estaba muy rica!
Nacho acariciando su hamburguesa
Y al ir a pagar… ¿¿a qué no sabéis qué pasó?? Si, efectivamente, nos volvieron a timar!! ¡Por tercera vez! Pagaron y ale, la camarera y su monedero se fueron corriendo, tan contentos, sin darnos las vueltas, ¡vaya broma!
No sé, no lo entiendo. Le pregunté a mi compañero de piso y tampoco lo entendió, le pareció rarísimo. Si aquí es como en todos los sitios, tú pagas, y si quieres dejas propina y si no, no. La única diferencia es que el camarero se cobra en el momento; no te trae el tiket, se va a la caja, y luego te lo trae otra vez, sino que viene ya con el mondero. No sé qué hicimos mal…
Al día siguiente ¡salió el sol un poquito!
Mi hermana, en el hotel
Como Minu y Nacho ya habían estado antes en Hamburgo, antes de que yo me viniera aquí a estudiar, ya habían visto bastantes cosas de la ciudad, y no sabía muy bien qué enseñarles. Pero lo que no habían hecho mucho era pasear por el lago grande, así que nos fuimos para allá. Fue una buena caminata, pero pasear al lado del lago es bonito:
Tengo la suerte de contar para este post, con unas super fotos de calidad, hechas por un fotógrafo de calidad (Nacho), con una cámara de calidad… la diferencia con las fotos que hago yo es evidente.
Había gente haciendo vela por el lago:
Muchísima gente haciendo deporte, y un grupo de chicos haciendo esto:
No sé exactamente lo que es, ni para qué, pero saltaban bastante.
La verdad es que anduvimos un montón. No nos faltó mucho para dar la vuelta entera al lago, que ya es decir…
Y llegamos hasta mi conservatorio:
Es genial que estuviera Nacho con su cámara haciendo tantas fotos. Normalmente cuando estoy de viaje y llevo yo la cámara el que va conmigo se aburre de que quiera hacerle fotos a todo…pero en este caso, era Nacho el que no paraba, así que nos hizo muchísimas, y mi hermana y yo encantadas:
Y llegó la hora de comer, y con ello, la hora de que Nacho se volviera a Madrid. En un principio habían cogido el avión para volverse los dos al día siguiente… pero después de comprar los billetes le surgió un imprevisto en el trabajo, qué mala suerte, y se tuvo que comprar otro billete para volver antes de lo previsto. Mi hermana se quedaba hasta el día siguiente.
Se fue Nacho, pero me alegro un montón de que viniera, y le agradezco la paliza…llegar un día y marcharse al siguiente… ![]()
Así que nos quedamos mi hermana y yo solitas. Nos fuimos a mi casa, y hablamos con María por el messenger, y con mi madre por el skyp:
Mi mami, y mi hermana y yo en chiquitito
Y con mi hermano:
Jijiji
Y con Coco:
Y como mi hermana es muy rica, pues después me ayudó a hacer la compra, a doblar la ropa, a fregar los platos…
vamos, que me estuvo ayudando a dejar esto un poco en condiciones, jejeje.
Al día siguiente, ya prácticamente sólo nos quedaba por visitar el puerto y el río, y tampoco teníamos mucho tiempo porque el avión salía después de comer. Así que nos fuimos para allá:
Y llegó el momento de marchar. ¡Qué penita!
Creo que tengo una relación de “amor-odio” con el aeropuerto de Hamburgo… me trae a la gente de visita, y dos días después se los lleva de vuelta a Madrid… ¡alegrías y tristezas en un mismo sitio..!
Pero esta vez, ya sólo hay que esperar tres semanas. El 18 estoy de nuevo por allí… qué ganas de veros a todos…
Mmuakk!

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El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos.