Ya estoy en Hamburgo
¡Ya estoy aquí!
El jueves 25, a las 7 de la mañana, llegamos al aeropuerto de Madrid Velasco y yo cargadísimos de maletas, y a las 8:30, después de algunas lágrimas, todo hay que decirlo… me despedí de mi madre, Charli y Pablo, y embarcamos. El vuelo bien, ni me enteré porque fui todo el rato durmiendo. Primero íbamos al aeropuerto de Barcelona y de allí, dos horas después, salía el avión para Hamburgo. En Barcelona había por todo el aeropuerto decenas de carteles señalando zonas Wifi y a ellas fuimos corriendo, pero ¡qué tongo, resulta que es pagando!
Al llegar a Hamburgo cogimos un taxi para ir al hotel, y a mitad de camino, qué cosa más rara, la taxista nos dice que si nos podemos cambiar de taxi porque ella había quedado para recoger a unos en el aeropuerto hacía ya cinco minutos, y que no llegaba ni de broma. Así que ale, a otro taxi. Una vez en el hotel, que estaba cerca de la estación central, en una calle llenita de turcos y de sex-shops (Hamburgo está lleno de ellos), nos dice el recepcionista, turco también, que la habitación está en el cuarto piso…y que desgraciadamete no hay ascensor.
- ¿¿¿”Cómorrrr??”- pensamos nosotros… y allá que fuimos, con nuestras maletotas, por la cómoda escalera de caracol.
Esa misma tarde fuimos al conservatorio, y estuvimos hablando con la señora que se encarga del departamento del piano (Renata, para que la vayáis conociendo, porque es un personaje…). Nos explicó todo lo que teníamos que hacer, (pagar la matrícula, mirar horarios, hablar con profesores…) y como no sé por qué razon, se cree que entiendo todo lo que me dice, pues estuvo como hora y media explicándome todo en alemán, mientras me decía “traduceselo a tu amigo, que por cierto tiene el exámen de alemán en febrero y como no apruebe se tiene que ir de la escuela…”. Y yo, claro, recién llagada a Alemania, me enteraba más o menos de lo que podía…
Pero el día acabó bien, cené el bocadillo de tortila de patata que me había hecho mi mami
, y despúes pusimos la tele en el hotel, para ir haciendo el oído…



El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos.