El poder del idioma
Carlos es un chico chileno que encontramos por casualidad por las calles de Hamburgo. Necesitábamos internet urgentemente y habíamos preguntado a un montón de personas pero nadie conocía ningún sitio donde pudiera haber…entonces, de pronto, oí a alguien hablando español por el móvil y me acerqué a preguntarle. Muy simpático, nos llevó a un café con internet que estaba al ladito de allí, y nos dio su móvil para que le llamáramos si algún día teníamos alguna duda o problema.
Y claro, le llamamos, porque dudas o problemas, tuvimos unos cuantos…
Total, que ayer Carlos quedó con nosotros, y nos dedicó la mañana; nos acompañó a mirar en varias tiendas de móvil, a ver dónde estaba la mejor oferta, nos ayudó a comprarlo, nos llevó a preguntar cómo abrir una cuenta en el banco, y quedó en que vendría a abrirla con nosotros por si no sabíamos hacerlo… Y todo esto, porque sí.
Esto es algo que normalmente yo no habría hecho…en España seguro que no. Pero aquí es distinto. Con sólo oir que alguien habla español, te lanzas a él. Cuando normalmente, en circunstancias normales eliges muy mucho a quién acercarte. No vale cualquiera. Porque tú tienes a tu gente, a tus amigos, y no necesitas ir en busca de otro más. Pero aquí vale con que hable tu lengua, y si luego encima es simpático, como es el caso afortunadamente, pues tanto mejor. Desde luego que aquí aprendes a buscarte la vida…
También pierdes ese “miedo” a cococer gente nueva, y estás más abierto. No pasa nada porque un “extraño” te acompañe hasta la tienda de la esquina a ayudarte a comprar. No tiene por qué ser raro (hasta que lo sea, claro, que también puede ser) que alguien de repente te ayude tanto gratuitamente. No se trata de confíar en el primero que pilles, eso está claro; se trata de no desconfiar porque sí.
Es gente, que además, antes de llevar aquí cinco años llevó 5 días, como yo. Él sabe cuánto necesitábamos nosotros que alguien nos echara una mano…
Así que nada, este post va por él, que nos ha sido de una ayuda enorme estos días…sin él saber realmente cuanto.

El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos.